Domingo Badía: ciencia y espionaje se entrelazan en la historia del hombre que adoptó la identidad de Alí Bey, un supuesto príncipe abasí, para viajar por territorios musulmanes y actuar como informante del gobierno español. En este episodio de Misterioso Universo en la Red, Xavier Sistach explica cómo preparó aquella transformación, qué intereses políticos había detrás y cuáles fueron sus aportaciones como observador.
La conversación recorre sus primeros proyectos, la misión en Marruecos, las comunicaciones con Manuel Godoy y la continuación del viaje por Chipre, Egipto y La Meca. El interés está en los detalles: un árabe inicialmente limitado, una biografía ficticia que justificaba su educación europea, recursos para aparentar riqueza y unos informes en los que sus expectativas podían superar sus posibilidades reales.
Sistach participa a propósito de Alí Bey. El espía que conquistó el corazón del islam, publicado por Editorial Almuzara. La página dedicada al libro en MUR presenta la obra; esta entrevista profundiza en las decisiones que hicieron posible la aventura y en las contradicciones de su protagonista.
Conocimiento y ambición: el hombre antes de Alí Bey
Antes de convertirse en Alí Bey, Domingo Badía había desarrollado una formación amplia, en buena medida autodidacta. Sistach sitúa sus inquietudes en el ambiente de la Ilustración y destaca su interés por aprender astronomía, matemáticas, lenguas y otras disciplinas. El conocimiento era también, para él, una vía para prosperar.
El proyecto del globo aerostático permite entender esa combinación. Badía quería experimentar con una tecnología que despertaba entusiasmo, pero también esperaba obtener ingresos de las exhibiciones. Las pruebas fallaron, los gastos aumentaron y la empresa acabó dañando su economía y su reputación. Según relata el invitado, las consecuencias alcanzaron a sus familiares, que habían contribuido a financiarla.
La retirada de la autorización y las burlas que recibió precedieron a su marcha a Madrid. Allí buscaría apoyos para nuevas iniciativas. Sistach describe a un hombre perseverante, aunque propenso a concebir proyectos que no siempre se ajustaban a sus medios.
Este comienzo evita una lectura demasiado heroica de su trayectoria. El futuro viajero había conocido el fracaso y necesitaba una oportunidad. Sus aspiraciones económicas acompañaban una curiosidad científica que conservaría durante sus expediciones.
Domingo Badía: ciencia y espionaje al servicio de Godoy
El proyecto africano nació vinculado a preguntas geográficas que entonces seguían abiertas. Sistach recuerda las dudas sobre el nacimiento y la desembocadura del río Níger, así como su posible relación con el Nilo. Explorar aquellos territorios suponía enfrentarse a enfermedades, accidentes y conflictos que habían frustrado viajes anteriores.
Badía observó que los viajeros musulmanes podían desenvolverse en determinadas regiones con ventajas que los europeos no tenían. Adoptar una identidad musulmana le parecía una solución para superar parte de esos obstáculos. La idea del personaje surgía así como una herramienta para viajar.
Manuel Godoy introdujo otros objetivos. Según explica Sistach, España buscaba mejorar las condiciones para comprar grano marroquí en un contexto de escasez. Un hombre capaz de acercarse al sultán podía favorecer esas relaciones comerciales. Más adelante, las expectativas se ampliarían hacia una intervención política.
La preparación contó inicialmente con Simón de Rojas Clemente, botánico y profesor de árabe. Sin embargo, Godoy decidió que Badía entrara solo en Marruecos. Sistach atribuye esa decisión a las reservas sobre la capacidad de Clemente para sostener una operación semejante.
Durante la entrevista también se examinan las objeciones académicas al viaje: la ausencia de otro observador que contrastara los resultados, el riesgo de enfermedad y la dificultad de utilizar instrumentos científicos sin despertar sospechas. Eran problemas concretos que el entusiasmo por la expedición no podía resolver por sí solo.
Cómo sostuvo una identidad que podía despertar sospechas
La biografía ficticia de Alí Bey estaba diseñada para explicar sus puntos débiles. Se presentaba como un descendiente de los abasíes que había vivido y estudiado en Europa. Esa historia hacía plausibles sus conocimientos occidentales y ofrecía una explicación para su árabe imperfecto.
Sistach aclara que Badía no comenzó la misión dominando la lengua. Fue aprendiendo y se apoyó en dragomanes, intérpretes que le ayudaban a comprender lo que se decía. Este matiz permite entender su integración sin atribuirle capacidades que todavía no tenía.
También debía adaptar su comportamiento. Cumplía las prácticas religiosas y llegó a circuncidarse para evitar que una situación cotidiana, como acudir a un baño, pudiera revelar una contradicción con su personaje. Su preparación debía resistir el trato diario, además de las audiencias con autoridades.
Dinero, intérpretes y conocimientos para ganarse la confianza
El respaldo económico español permitía mantener el séquito, los regalos y la apariencia de riqueza de un personaje importante. Sistach concede al dinero un papel fundamental: quienes se acercaban a Alí Bey podían esperar beneficios de aquella relación.
Sus conocimientos reforzaban esa posición. El invitado menciona predicciones de eclipses y trabajos relacionados con la medición del tiempo que despertaban interés entre sus interlocutores. Badía podía demostrar habilidades útiles, más allá de los títulos que afirmaba poseer.
A ello se sumaba su facilidad para relacionarse. La simpatía y la capacidad de llamar la atención favorecieron su acercamiento al sultán Sulayman. Pero la aceptación del personaje no implica que nadie sospechara: Sistach considera posible que algunos mantuvieran el trato porque también obtenían ventajas.
Cartas cifradas y planes de intervención en Marruecos
Mientras se desenvolvía en la corte marroquí, el agente español enviaba información a sus protectores. La entrevista describe las comunicaciones con los representantes consulares y el papel de Francisco Amorós como intermediario con Godoy.
Sistach explica que Badía utilizaba claves propias para cifrar las cartas. En la conversación se mencionan también compartimentos secretos y palabras sustitutorias para ocultar nombres y asuntos sensibles. La misión exigía recoger información y transmitirla sin revelar su procedencia.
Los informes incluían datos sobre puertos, defensas, rutas y grupos enfrentados al sultán. Esos conocimientos podían servir para preparar una intervención española. El invitado relata los cambios en las decisiones de Carlos IV y la influencia del enfrentamiento con Reino Unido, aunque los planes no llegaron a convertirse en la invasión esperada.
La distancia entre sus informes y sus posibilidades reales
Badía llegó a presentar expectativas muy ambiciosas sobre su capacidad para movilizar apoyos y alterar el poder en Marruecos. Sistach distingue esas afirmaciones de los resultados que realmente había conseguido.
Su relación con el sultán estaba acreditada en el relato del invitado, pero obtener su confianza no significaba controlar la corte. Tampoco podía darse por hecho que las tribus contrarias a Sulayman fueran a apoyar una intervención extranjera.
Sistach interpreta que el deseo de conservar su posición y seguir prosperando influía en la manera en que describía sus avances. Sus informes deben leerse teniendo en cuenta esa valoración, sin aceptar automáticamente todas las posibilidades que anunciaba.
La expulsión de Marruecos puso fin a esa etapa. Había conseguido contactos e información, pero la operación dependía de decisiones y fuerzas que escapaban a su control.
Chipre y Egipto: el informante también era un observador
La salida de Marruecos no terminó con su actividad al servicio de España. Según Sistach, Badía mantuvo la identidad musulmana y continuó enviando información, aunque cambiaron los objetivos de la misión.
En Chipre conoció al británico Rich, relacionado con la Compañía de las Indias Orientales. Sus instrumentos de fabricación inglesa y su capacidad para conversar favorecieron una relación que le permitió conocer los intereses de aquel interlocutor. Después volvieron a coincidir en Egipto.
La entrevista explica la importancia estratégica de ese territorio por su posición entre el Mediterráneo, el mar Rojo y las comunicaciones hacia la India. Ese contexto ayuda a comprender la rivalidad británica y española que acompañaba el viaje.
Al mismo tiempo, Badía seguía observando la naturaleza. La conversación aborda sus dibujos, la recolección de plantas marinas y el estudio de animales. Sistach subraya que estas actividades le proporcionaban satisfacción personal y destaca su habilidad como dibujante.
En los viajes de Domingo Badía, ciencia y espionaje compartían herramientas: observar, dibujar y registrar el territorio. Sus ilustraciones documentaban lo que encontraba, mientras que sus informes trasladaban información política a Godoy. Sistach destaca que el estudio de la naturaleza también respondía a una curiosidad personal.
Para ampliar el contexto de este viajero ilustrado, puede consultarse el artículo sobre Alí Bey de la Fundación El legado andalusí, que recorre su preparación y sus desplazamientos por el mundo árabe.
La Meca: el valor de documentar lo que otros apenas habían contado
Uno de los matices más importantes de la conversación afecta a su llegada a La Meca. Sistach aclara que Badía no fue el primer europeo en alcanzar la ciudad. Otros viajeros lo habían precedido, aunque el invitado destaca la amplitud de las observaciones que dejó Alí Bey.
Su mérito se aprecia en las descripciones de los ritos, las construcciones y las costumbres, además de su interés por determinar la posición geográfica de la ciudad. La entrevista invita a valorar ese trabajo documental sin apoyarse en una primacía exagerada.
La peregrinación también puso límites a lo que podía estudiar. En Mina le robaron parte del equipaje y perdió material necesario para sus observaciones astronómicas. Sistach explica que pudo completar solo una parte de esos trabajos porque carecía de instrumentos de repuesto.
El episodio muestra la fragilidad de una expedición científica: llegar al destino no garantizaba obtener todos los resultados previstos. Los registros dependían de herramientas, oportunidades y condiciones que podían cambiar durante el recorrido.
El artículo de Carlos Rilova sobre Alí Bey y la peregrinación, publicado en Diario Vasco, ofrece otra aproximación a este viaje y a su identidad encubierta. Sirve como lectura complementaria; las explicaciones de este episodio corresponden a la investigación de Sistach.
El regreso a España y el paso al servicio de José I
Al regresar, Domingo Badía encontró un escenario político transformado. Godoy había perdido su posición y la ocupación francesa alteraba las posibilidades de un hombre que había partido con el respaldo de la monarquía española.
Sistach explica que Carlos IV le indicó que se pusiera al servicio de Napoleón. A esa circunstancia añade su situación económica y familiar: llevaba años fuera de casa y necesitaba un trabajo con el que mantenerse.
Según relata el invitado, atravesó meses de dificultades antes de obtener cargos en Segovia y Córdoba dentro de la administración vinculada a José I. Su afrancesamiento se aborda desde ese contexto, atendiendo a las decisiones políticas y a las necesidades personales que lo acompañaron.
La conversación presenta así una trayectoria menos lineal de lo que sugiere la etiqueta de espía. Sus servicios anteriores no le aseguraban un futuro, y el cambio de poder lo obligaba a buscar una nueva posición. Sistach aporta elementos para comprender ese paso sin reducirlo a una explicación única.
Escuchar a Xavier Sistach para comprender las contradicciones de Badía
La claridad de Sistach y los ejemplos que aporta hacen de esta una conversación amena y didáctica. El recorrido permite comprender cómo funcionaba una identidad encubierta, qué esperaba el gobierno de sus informes y por qué sus aportaciones científicas merecen atención.
El invitado también señala los límites del personaje: proyectos fallidos, dependencia económica y expectativas políticas que no deben confundirse con resultados. Esa disposición a examinar los aspectos difíciles de su trayectoria da profundidad al episodio.
Quienes quieran ampliar la investigación encontrarán en la web oficial de Xavier Sistach materiales complementarios sobre Domingo Badía, entre ellos una cronología y textos sobre sus publicaciones y la recuperación de su memoria.
Esta conversación forma parte de Historia y Conspiraciones. Para acompañar la lectura con música, también está disponible la playlist MUR – Sonidos del Misterio y el Terror en Spotify.
Escucha la entrevista completa sobre Domingo Badía: ciencia y espionaje con Xavier Sistach, y descubre cómo construyó la identidad de Alí Bey para llevar adelante sus viajes y misiones.



