Alí Bey. El espía que conquistó el corazón del islam, de Xavier Sistach, recupera la vida de Domingo Badía y Leblich, un científico y viajero español que adoptó la identidad de un supuesto príncipe abasí. El libro, publicado por Editorial Almuzara, recorre sus expediciones, sus relaciones con el poder y las contradicciones de un hombre que combinó la observación científica con el espionaje.
Lo que más nos ha fascinado al leerlo es esa doble vida. A medida que Badía se acerca a personas de enorme influencia, cobra fuerza una pregunta: ¿cómo consigue mantener su personaje ante quienes podrían descubrirlo? Seguir esa capacidad para ganarse la confianza de otros es uno de los principales atractivos de la lectura.
Alí Bey de Xavier Sistach: una biografía entre ciencia y espionaje
Antes de convertirse en Alí Bey, Domingo Badía ya había acumulado inquietudes científicas, proyectos ambiciosos y fracasos. El libro comienza con su juventud y su formación, y dedica espacio al intento de construir un globo aerostático que terminó agravando sus dificultades económicas.
Ese punto de partida permite entender al hombre que después concibió una expedición por África. Sus intereses incluían la geografía, la astronomía y la historia natural. Para llevar sus planes al terreno necesitaba recursos y protección, y su encuentro con los intereses de Manuel Godoy dio al viaje una dimensión política.
La construcción de una doble identidad
Badía se presentó como un príncipe abasí criado en Europa, una historia que le permitía explicar sus conocimientos y sus vínculos con distintos países. El respaldo económico español contribuyó a que pudiera mantener una apariencia acorde con la posición que afirmaba ocupar.
El papel del dinero nos ha llamado especialmente la atención: la riqueza visible y el trato con personas influyentes ayudaban a sostener aquella representación. El libro permite situar ese respaldo junto a otros elementos de su preparación, como el aprendizaje de prácticas religiosas y la adaptación de su comportamiento. Su misión dependía de que esa identidad resultara creíble en el trato cotidiano.
La relación con el sultán de Marruecos
Su acercamiento al sultán Sulayman resulta especialmente revelador. Mientras recibía muestras de confianza y se movía por la corte, Alí Bey mantenía comunicaciones con representantes españoles. Esa convivencia entre la relación personal y los objetivos de su misión da al relato una tensión que nos ha interesado mucho.
Sistach también examina las exageraciones del propio Badía. Sus cartas e informes deben leerse teniendo en cuenta su ambición y su necesidad de demostrar resultados. El libro permite seguir sus maniobras y, al mismo tiempo, preguntarse cuánto había de realidad en la imagen que ofrecía de sí mismo.
El viaje a La Meca y el trabajo del observador
Tras su salida de Marruecos, el recorrido continúa por el Mediterráneo oriental, Egipto y Arabia. La llegada a La Meca en enero de 1807 es uno de los episodios centrales de la obra. Allí, el peligro de que se descubriera su identidad acompañaba a su interés por registrar lo que veía.
El valor de aquel viaje también está en sus dibujos, mediciones y descripciones. Sistach presta atención a esos materiales y sitúa a Badía en relación con otros viajeros europeos que lo precedieron. Las ilustraciones históricas del volumen ayudan a comprender los escenarios y las observaciones que dejaron constancia de su paso.
Un regreso difícil y un final rodeado de versiones
La historia continúa con su regreso a Europa, el servicio a José I, sus cargos en Segovia y Córdoba y el posterior exilio en Francia. La publicación de sus viajes en 1814 difundió su trabajo, aunque no explicó abiertamente la operación política marroquí.
Nos ha sorprendido cómo logró salir de situaciones comprometidas y seguir adelante con sus proyectos. Esa impresión acompaña el relato de su última expedición, pero su desenlace exige cautela. Los capítulos finales confrontan los testimonios sobre su muerte y las sospechas de envenenamiento. Sistach considera más probable una disentería agravada por el viaje y por su estado de debilidad, aunque mantiene abiertas algunas incertidumbres. No puede afirmarse que muriera como consecuencia demostrada de una traición.
Descubrir a Domingo Badía a través de sus viajes
Terminamos la lectura con ganas de recomendar el libro por la singularidad de su protagonista. Esa combinación de identidad encubierta, acceso al poder y capacidad para desenvolverse entre peligros explica nuestro interés por una figura que merece ser más conocida.
Quienes disfruten con las biografías históricas y las historias de espionaje encontrarán aquí un recorrido por los proyectos y las decisiones de Badía. La correspondencia y la documentación permiten contrastar su versión de los acontecimientos, mientras que las ilustraciones acercan al lector a los escenarios del viaje. El resultado ofrece espacio para seguir sus aventuras y comprender el contexto en el que fueron posibles.
Para ampliar la lectura, la web oficial de Xavier Sistach ofrece materiales complementarios sobre Domingo Badía, entre ellos una cronología y textos sobre sus publicaciones y la recuperación de su memoria.

